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EL CABALLO DE LOS NIÑOS

El caballo ha sido amigo del hombre a lo largo de su historia y se ha convertido en un símbolo para muchas culturas. Es curioso que cada una lo representa y lo percibe de manera diferente según sus vivencias con estos animales.

En Asia el caballo ha sido fundamental para el estilo de vida nómada y su historia militar; en Sur América fueron imprescindibles para las tribus de las Grandes Llanuras y la caza; en el mundo árabe es apreciado por su nobleza e inteligencia.

El significado varía según la región, sus condiciones de vida, el contexto histórico y gran variedad de factores culturales. Hoy veremos una versión muy alegre y peculiar desde el punto de vista Europeo, de la zona Escandinava: los caballos Dala de Suecia.

Posiblemente los hayáis visto en muchas imágenes relacionadas con Suecia o en los escaparates de muchas tiendas de souvenirs del país. En esta cultura, el caballo no ha sido un símbolo bélico ni de poder como en otras sino que tiene una representación más funcional, alegre e inofensiva.


Desde que los humanos domesticaron a los caballos, el caballo ha sido en un recurso esencial y valioso para la logística y el desplazamiento. En Suecia han sido respetados por su utilidad en el transporte y el cubrimiento de las necesidades del día a día, dado que si ellos, las rutinas y la gestión de recursos habría sido un gran dolor de cabeza. A parte de este concepto del caballo como "herramienta", también valoran mucho su nobleza y su belleza.
Esta representación del caballo es distinta a las de otros países por su visión alegre y su poco nivel de detalle. Lo más curioso es que su origen es el ocio en la etapa de la infancia.

Esta "tradición" se remonta al siglo XV e inició en la zona de Dalarna, en el centro de Suecia en y zonas rurales. Originalmente, los caballos Dala eran juguetes de madera que se regalaban a los niños para que jugaran con ellos durante el invierno.
Tuvieron mucho éxito a nivel local y en la década de 1800 se empezaron a vender a otras regiones de Suecia por la crisis que azotaba al país. La producción de estos caballos incrementó y se convirtieron en un recurso para hacer trueques a cambio de artículos para el hogar.

Se talaban a mano y eran muy poco detallados. No hay un legado escultórico destacable en la historia de este país pero sí que ha habido una tradición de muchas generaciones en el arte del mobiliario y la relojería. Dependiendo de quién los taló, sus rasgos y sus formas pueden variar pero la estructura general se mantiene.
Originalmente los caballos no se pintaban. Se les añadieron colores más tarde por inspiración de la estética del mobiliario y otras decoraciones. El color más común es el rojo y se ha convertido en un símbolo a pesar de que la paleta de colores de la bandera es de fría.



La popularidad internacional de estos caballos tan adorables no se dio a conocer hasta la Expo Mundial de Nueva York, en 1939. Cada país usó un símbolo para representar su historia y su cultura y Suecia apostó por su visión única del caballo. Después de este acontecimiento, el caballo se convirtió en el símbolo de este país y la representación de su artesanía tradicional.

En la actualidad los caballos de Dala se siguen fabricando en la región y mantienen la estética original y sus colores vivos y variados, enfatizando el legado Suecia y llenando sus atractivas tiendas de souvenirs..

 
 
 

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